Camino a la electrificación.
Emilio Domínguez del Valle. Abogado experto en movilidad y transportes.
Según el Observatorio de Transportes y Logística de España (OTLE), la cuota de emisiones del transporte sigue siendo predominante a la de la Industria en España (donde representa un 27%) en comparación al resto de la Unión Europea en donde la cuota del transporte es inferior. Nuestra electrificación aún es incipiente, aunque nuestro país arroja una media de 7,5 vehículos enchufables por cada punto de recarga público, algo superior a la media europea, que roza los 7 vehículos por punto de recarga.
Aunque se evidencia que España no se encuentra rezagada en movilidad sostenible, también se advierte que resulta necesario incrementar el número de puntos de recarga para poder atender la demanda de vehículos eléctricos que espera el mercado. Madrid cuenta con una red de 2.547 puntos de recarga, de los que solo 53 son totalmente públicos. En Barcelona la situación es similar y ascienden a 1.902. Entre las dos ciudades han multiplicado casi por diez estas infraestructuras en dos años y concentran el 75% de las matriculaciones de vehículos eléctricos e híbridos enchufables que se han registrado en el país.
No obstante, habría que acelerar la implantación de estas infraestructuras a corto plazo, aspecto que ya se prevé en la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Aunque el parón legislativo, primero por la situación político-electoral de 2018 y 2019 y luego la crisis COVID-19, han dificultado cumplir plazos con la Unión Europea, aún es posible promover, con proyectos privados o sectoriales, que todas las instalaciones de suministro de combustibles y carburantes dispongan de infraestructuras de recarga eléctrica de, al menos, 50 kW, gracias a los fondos de la Unión Europea.
Madrid contaba hace un año con 10.757 taxis con etiqueta ECO, híbridos en su mayoría, que suponían ya más de un 70% de la flota, mientras que los eléctricos puros (BEV) apenas alcanzaban 34 vehículos (0,22%), que en la actualidad seguro están ya muy cerca del 1%, gracias -entre otros- a acuerdos como los de Uber con Nissan o Kia. Sin embargo, a falta de nuevas estadísticas locales, los registros de la DGT registran que en España la flota de taxis eléctricos ha crecido un 272%, elevándose un 642% los viajes en taxis eléctricos en 2021. España se revela, por tanto, como uno de los países europeos donde las plataformas de movilidad están ayudando más a la electrificación del sector.
El desarrollo de la electrificación vendrá también, lógicamente, de la preferencia de los usuarios que también demandan cada vez más una “transición al verde”, y las ayudas públicas a la renovación de flotas cero emisiones se agotan cada vez más pronto, revelando el acierto de las inversiones públicas en estas políticas y su repercusión en la calidad de vida de las ciudades. El servicio de taxi constituye un excelente banco de pruebas para la electrificación de los servicios públicos de movilidad.
La reducción de emisiones en la circulación en vacío y la posibilidad de ampliación de la red de puestos de recargas en paradas, bolsas de aeropuerto y estaciones ferroviarias facilitará esta transición a una movilidad sostenible con enorme incidencia en los trayectos de los centros urbanos, que además son escaparate para el resto de los conductores de las ciudades. La nueva Ordenanza del taxi, posibilita como incentivo el uso de todos los días de la semana de los taxis Cero emisiones como impulso a una movilidad más verde y sostenible-
Uber, de la mano de Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y Ministerio de Transportes promueve también la electrificación del taxi como vanguardia y modelo de transporte público, limpio, sostenible, conectado, seguro y eficiente.
Uber Spain