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Uber para Empresas

El futuro de los negocios y las empresas

29 de julio / España

En 2020, la pandemia detuvo los viajes y las conexiones en persona, pero también dio paso a nuevas oportunidades. Hablamos con los ejecutivos de ventas de Uber para Empresas John Foong (Director Global de Gestión de Cuentas), Eric Lee (Director Global de Desarrollo de Ventas) y Christophe Peymirat, (Director de Uber para Empresas en EMEA), para saber lo que han aprendido de 2020 y lo que esperan de las ventas en 2021 y más adelante.

El compromiso de los empleados es más importante que nunca

Los empleados notan la falta de conexión habitual. “En cierto modo, todos nos sentimos desconectados. No poder ver a mi equipo ni a mis compañeros en la oficina hace que el trabajo sea menos divertido y que nos cueste innovar e intercambiar conocimientos de una forma que ni siquiera podemos cuantificar”, afirma Foong.

Lee se hace eco de esa sensación: “Lo que más nos falta ahora es la colaboración entre equipos. No podemos escuchar lo que la gente hace por teléfono ni darle un golpecito en el hombro a un compañero para preguntarle algo. En un entorno remoto, resulta muy fácil aislarse”.  

Se han popularizado herramientas de chat como Slack para recrear la experiencia en persona lo mejor posible. “Hemos optimizado mucho el uso de Slack y eso es lo que nos ha dado el éxito”, afirma Lee. “Sabemos que nos falta información práctica, pero estamos intentando compensarla de forma virtual mediante conversaciones y reuniones semanales más frecuentes”. 

Además, el equipo de liderazgo trabaja para encontrar nuevas formas de conectar con sus equipos y ayudarles a sentirse seguros y valorados. “Hemos tenido ideas muy interesantes para reuniones de equipo, grupos de Slack divertidos, horas de cócteles y concursos virtuales”, comenta Lee, a lo que Foong añade: “Se trata de utilizar lo digital para reducir la brecha física, probar una idea y demostrar que hay intención y nos importa”. 

Las ventas virtuales tienen sus ventajas y han llegado para quedarse

En lugar de centrarnos en las limitaciones que tienen las videollamadas, debemos aceptar las ventajas de la nueva plataforma. “Puedes hacer muchas más llamadas y estar en menos lugares”, afirma Foong. “Es una buena forma de igualarnos, porque nos pone a todos a un nivel más o menos similar. Además, existen muchas herramientas interesantes que puedes usar, como encuestas o felicitaciones en tiempo real, para mantener el compromiso de los empleados”. 

Peymirat añade lo siguiente: “La forma de trabajar va a cambiar. Ahora será más aceptable hacer negocios con herramientas de chat de vídeo como Zoom, especialmente cuando se trata de reuniones breves [con los clientes]. Parte de la calidad de las interacciones se ha perdido, pero la eficiencia que se obtiene nos da más tiempo para trabajar”. 

Los viajes de empresa volverán, pero no serán tan constantes 

“Aunque podemos reunirnos con los clientes por chat de vídeo, las conexiones son menos íntimas”, asegura Foong. “Las colaboraciones no son malas, pero podrían mejorarse. Queremos poder establecer relaciones estratégicas [de manera presencial] y profundizar en ellas”. 

Peymirat añade: “Antes de la COVID, visitaba 1 o 2 países a la semana. La forma de hacer negocios en Europa se basaba realmente en las relaciones y nuestros clientes esperaban encuentros presenciales. Se hacían muchas reuniones y contactos”. Ahora que las conexiones se hacen de forma virtual, el compromiso ha cambiado. 

La idea es buscar un nuevo modelo de interacción con el cliente en el futuro 

Los 3 líderes de ventas viajaban con frecuencia antes de la COVID-19, pero están de acuerdo en que el proceso de ventas y los viajes que conlleva cambiarán. “No volverá a ser como antes”, afirma Foong. “Esperamos que este mundo híbrido nos permita reintroducir las interacciones en persona que tanto echamos de menos, pero manteniendo la igualdad y el estilo de vida que permite el trabajo a distancia”. 

Peymirat afirma: “Todo el mundo se ha acostumbrado a las videollamadas y funcionan, pero creo que supondrán un cambio fundamental en la forma de hacer negocios. Si pensamos en cómo se organizaban los viajes de empresa antes de la COVID, en Europa era muy habitual que los empleados que tenían que viajar salieran en un vuelo por la mañana (por ejemplo, de París a Fráncfort) y volvieran a la oficina por la tarde. La gente se cansaba mucho y era muy caro. Cuando las empresas reflexionen sobre ello, creo que seguiremos reuniéndonos presencialmente con posibles clientes, pero no será tan frecuente”.