Historias

Discurso de 5º Aniversario de Uber pronunciado por el CEO de Uber, Travis Kalanick

11 de junio, 2015 / Ciudad de México

Hace cinco años que Uber surgió en San Francisco. El miércoles 3 de junio, el CEO de Uber, Travis Kalanick, dirigió un discurso especial para empleados, socios- conductores y usuarios, reflexionando sobre los últimos cinco años y mirando hacia el futuro.

Puedes leer su discurso a continuación


Como mencionó Ryan Graves, es inusual que tomemos esta oportunidad para reflexionar y ahora que veo a mi mamá allá arriba—me estoy poniendo un poquito emocional, y eso lo saqué de ella-. ¡Wow!, han sido cinco años, y hemos pasado, como dijo Graves, de cuatro personas paradas alrededor de un escritorio a construir algo mundial. Difícilmente lo pudimos haber imaginado entonces, pero aquí estamos. Hubo un tiempo en que Graves y yo apenas podíamos pagar la luz, y enfocábamos todas nuestras energías a sobrevivir y asegurar que teníamos suficientes autos para los viajes que teníamos en el sistema.

Pero el viaje no es lo único que importa, sino con quién lo emprendes. Y como estoy muy orgulloso de lo que hemos logrado juntos en estos últimos cinco años, quería tomar estos momentos con la familia Uber para hablar del camino que nos espera.

Este momento de reflexión es importante para reflexionar de dónde venimos y a dónde vamos. Como mencionó Garret, tuvimos este momento romántico. Él me da mucho más crédito del que me merezco. Garret fue el que dijo, “yo quería oprimir un botón y conseguir aventón.” Yo no estaba seguro de querer comprar 10 Clase-S y empezar una compañía de limusinas. Garret trajo el estilo, y yo la eficiencia.

Uber no comenzó con grandes ambiciones. Empezó como la respuesta a una simple pregunta.

Empezamos abriendo sólo para algunos de nuestros amigos en San Francisco y luego lanzamos oficialmente hoy, hace cinco años. Sofiane estuvo ahí desde el principio. Los primeros conductores, junto con los primeros pasajeros, nos dieron una oportunidad. Recuerdo cuando había dos autos aquí en San Francisco, básicamente yo le llamaba a un amigo diciendo: “Oye, ¿puedes conseguir un auto? ¿Puedes hacer que esto suceda?”. Y había mucha dedicación tanto de parte del conductor como de los pasajeros. En esos días, no sólo había que esperar 20 minutos para conseguir un taxi. Era más bien esperar 20 minutos para tal vez conseguirlo. Los primeros conductores querían usar su valioso tiempo moviendo gente por la ciudad, no estar sentados esperando pasajeros.

Estas son las personas que eventualmente hicieron que Uber creciera desde cero: los pasajeros y los conductores que creyeron en Uber cuando poca gente lo hacía; los que pelearon por Uber cuando mucha gente no lo habría hecho. Y, por supuesto, los empleados de Uber, que se remangan y se ponen a trabajar todos los días porque creen en la misión y en ellos mismos. Ustedes son los que han hecho posible que sirvamos a tantas personas en tantos lugares. Y hoy, cinco años después, esos cien amigos y diez conductores originales se han convertido en decenas de millones de personas, en 300 ciudades a lo largo de cinco continentes. Cada mes, Uber agrega cientos de miles de conductores a lo largo del mundo. Ya hay más de 26,000 conductores en Nueva York, 15,000 en Londres, 10,000 en París, 42,000 en Chengdu y, por supuesto, 22,000 en San Francisco. Estos números reflejan oportunidades económicas para hombres y mujeres que quieren una ganarse la vida y tener la libertad, como dijo Teresa, de establecer su propio horario. Hace poco, nuestro conductor un millón llevó a su primer pasajero en Uber. Y en lo que resta del 2015, esperamos que otro millón de personas conduzca con Uber.

Aunque esta compañía nació del deseo de resolver un problema muy común, ustedes han colocado a Uber en una posición privilegiada para ayudar a enfrentar algunos de los retos más grandes de las ciudades en los años próximos.

Muchos de estos retos nacen de un status quo de transporte que es desigual, insuficiente y en extremo deficiente. En este momento, el mundo tiene más de mil millones de autos en las calles. Estos no están en uso el 96 por ciento del tiempo. Además, un 15 por ciento del espacio total de nuestras ciudades se dedica a guardar estos carros cuando no están en uso.

Cuando estos carros están en las calles, los problemas se hacen aún más grandes. Actualmente, pasamos casi dos días completos al año sentados en el tráfico. Soy de Los Ángeles y, de hecho, eso suena bastante decente…. pero no es necesario. Nada más en los Estados Unidos, casi el 20% de las emisiones de carbono que están destruyendo el clima vienen de los vehículos que manejamos. Y cada 52 minutos muere una persona en un accidente causado por manejar bajo la influencia del alcohol.

Por supuesto, el transporte público es buena parte de la respuesta, pero por sí mismo no es suficiente. No todos viven cerca de una parada de camión o una estación del metro. Y hoy en día sigue habiendo demasiados lugares a donde no llega el transporte público y donde es difícil conseguir un taxi—las colonias más pobres y las comunidades suburbanas donde millones de personas no tienen acceso a transporte confiable y asequible. Esto crea un ecosistema de transporte desigual que hace que las vidas de las personas sean más caras y difíciles.

Tanto en Norteamérica como en Europa, el status quo del transporte es un verdadero problema. Pero en los países en desarrollo como China o India, que están agregando decenas de miles de autos a sus calles todos los días, el problema es existencial. En la Ciudad de México donde se agregan casi dos autos por cada nuevo habitante que llega a la ciudad llevará a más accidentes mortales, a más contaminación peligrosa y al tipo de ineficiencia que ahoga el crecimiento económico. Esto no es una hipérbole, es lo que sabemos qué sucederá si las cosas no cambian.

Aunque éste es el camino por el que vamos, no tenemos que seguir en él. Ciudad por ciudad, la tecnología e innovación de Uber está cambiando y retando el status quo del transporte. Estamos ofreciendo una alternativa real para un mundo que parece estacionamiento y que se mueve como si estuviera en un embotellamiento—una nueva forma de transporte que complementa y mejora el sistema que tenemos hoy en día. Si están buscando una forma más segura, barata y confiable de moverse de un lado a otro, Uber es la mejor opción—para los pasajeros, los conductores y las ciudades. Y conforme hemos ido creciendo, vemos no sólo el impacto en los conductores y pasajeros sino en las ciudades a las que servimos.

Uber es la mejor opción para todos aquellos que se quieran ganar la vida manejando. Nuestros socios conductores son el corazón y el alma de esta compañía, y la única razón por la cual hemos llegado tan lejos en sólo cinco años.

Aunque la mayoría de estos conductores apenas van entrando a la industria, muchos son profesionales que están felices de tener una alternativa y no trabajar con una compañía de taxis. Estos conductores están cansados de trabajar en un sistema anticuado en el que tienes que cumplir con un horario cansadísimo. Imagínate aguantar eso después de gastar $40,000 dólares en un año sólo para rentar el auto. Eso es lo que tiene que gastar un conductor de taxi para trabajar.

Por el contrario, la gente nos dice que ser un conductor en Uber es liberador—no hay horarios, no hay jefes, y ganan un mejor ingreso usando mejor tecnología. Estas personas nos dicen que manejan porque les encanta la flexibilidad que provee este empleo —el estudiante que puede trabajar para pagar la escuela entre sus clases; el consultor freelance o el artista que puede hacer algunos viajes entre juntas o presentaciones; la madre soltera que puede apagar la aplicación para recoger a sus hijos de la escuela y volver a prenderla una vez que los ha dejado en el fútbol. ¿Qué otro trabajo se puede prender y apagar cuando quieras o cuando lo necesites? No hay otro trabajo así y esta flexibilidad es muy poderosa para tener control sobre tu vida. Y para la gente que quiere ganar un poquito de dinero extra para su familia, la habilidad de poder abrir la aplicación de Uber cuando quieran y ganar unos 50 dólares en un par de horas no sólo es una mejor opción—es casi un pequeño milagro.

Uber también es la mejor opción para quienes viajan al trabajo, y aquí hay tres razones:

En primer lugar, Uber es una opción segura. Nuestra tecnología permite que los pasajeros evalúen constantemente a sus conductores y viceversa. Cada conductor es evaluado y cada viaje está asegurado. Durante un viaje, la identidad y la locación del conductor es rastreada por GPS en tiempo real—por nosotros, por ti y por cualquier amigo o familiar. Y si en algún momento hay un problema, puedes contactarnos inmediatamente y haremos algo al respecto. La tecnología de Uber también facilita trabajar con oficiales de seguridad pública para asegurarse de que la gente está protegida. Estamos muy orgullosos de que Uber esté ayudando a muchas personas a tomar decisiones más inteligentes que les pueden salvar la vida al final de la noche. En Seattle, los arrestos por manejar bajo la influencia del alcohol han bajado en 10 %. En California, se han prevenido miles de accidentes por manejar en estado de ebriedad, desde el lanzamiento de UberX.

En segundo lugar, Uber es la opción más confiable. Presiona un botón y el auto está a sólo unos minutos de distancia. Esto es posible porque nuestra tecnología predice la demanda y la empata con la oferta adecuada. Así que no importa dónde estás ni a dónde vas, en Uber no se discriminan destinos. No se niega el servicio por cómo te ves o dónde vives. Alguien que viva en Compton o el Tenderloin tiene las mismas probabilidades de encontrar un auto que alguien en Beverly Hills of Pac Heights. Si vives en el East Bay o las colonias aledañas de Nueva York, tienes la misma oportunidad de encontrar un auto aún si vives en San Francisco o Manhattan. Y si tu tren o metro no te lleva hasta tu casa desde el trabajo, Uber te lleva en este último tramo. Al complementar el sistema de transporte público, ayudamos a construir la red de transporte más confiable para todos en cualquier lugar.

Y en tercer lugar, Uber es la opción más económica. En la mayoría de las ciudades UberX cuesta la mitad que un taxi, y cuando tomas en cuenta los costos de estacionamiento, seguro y mantenimiento, el viajar al trabajo en Uber es más barato que tener un carro.

Y esa es la gran idea a la cual hemos llegado. La mayor parte de las innovaciones que hacen que Uber sea más barato que tener auto serán el punto clave de los siguientes cinco años. Una de las innovaciones que más nos emocionan es UberPool.

En ciudades como San Francisco, París y Nueva York, el auto sigue estando a cinco minutos de distancia, pero cuando llega, ya hay alguien adentro. Dos personas que están tomando una ruta similar pueden compartir un auto. Así el conductor siempre tiene un cliente en el auto. Es cuando llegas a ese nivel de eficiencia que puedes bajar los precios. Además, el incremento en eficiencia hace que más gente pueda llegar al trabajo de una forma más económica que teniendo un carro. Y no sólo es más barato que tomar un taxi o tener un carro, sino que tiene el potencial de ser tan económico como tomar el metro, o el camión u otras formas de transporte. Y eso es lo que creemos que realmente cambiará las cosas. Esas son las ideas en las que estaremos trabajando en los años que vienen.

UberPool ha estado disponible sólo en un puñado de ciudades en los últimos meses y ya representa millones de viajes. En San Francisco, casi la mitad de los viajes son a través de uberPool. Piensa cuántas veces dos personas han estado en autos separados, pero ahora están sólo en uno. Piensa cuántos coches menos en las calles representa eso. Conforme más personas en más ciudades usen uberPool, va a ayudar a contribuir al futuro que Uber ya ha empezado a crear: menos personas teniendo auto y menos autos en las calles.

Esta es nuestra visión para el futuro: una transportación más inteligente con menos carros y más acceso; un transporte que es más seguro, más barato y más confiable; un transporte que cree más oportunidades de trabajo y mejores sueldos para los conductores. Por eso es que Uber no sólo es la mejor opción para los conductores y los pasajeros, es la mejor opción para las ciudades y las personas que viven en ellas.

Una ciudad que le da la bienvenida a Uber en sus calles será un lugar donde la gente pase menos tiempo atorada en el tráfico o buscando un lugar para estacionarse; donde la gente gasta menos de sus ingresos en sus carros o los viajes al trabajo.

Va a ser una ciudad que gaste menos dinero construyendo estacionamientos o transporte público caro.
Va a ser una ciudad más inteligente, en la que podemos intercambiar datos y tecnología que ayudará a mejorar todo desde problemas de estacionamiento hasta patrones de semáforos.

Va a ser una ciudad más limpia, en la que menos carros signifiquen menos contaminación, sobre todo porque cada vez hay más vehículos híbridos de bajas emisiones trabajando para Uber.

Y cualquier ciudad con Uber será una ciudad más próspera, una ciudad donde más personas y pequeños negocios tienen acceso a transporte más accesible que nunca; donde habrá decenas de miles de trabajos creados en un par de años.

En Uber tenemos esta increíble oportunidad de decir a las ciudades: déjenos servir. Déjenos servir y vamos a crear 20,000 trabajos en los próximos años. Déjenos servir y reduciremos la contaminación en sus ciudades. Déjennos quitar 10 carros de las calles por cada Uber que se utiliza completamente. Nosotros no pedimos favores especiales o ayuda de ningún tipo. Y cuando nos piden que sigamos las regulaciones que protegen los derechos y la seguridad de los conductores y los pasajeros, lo hacemos—porque también creemos en esas protecciones.

Lo único que pedimos es que las ciudades permitan que sus ciudadanos sirvan a sus vecinos. Nosotros creemos que si un conductor cumple con todos los criterios de seguridad, de seguro y de calidad y además quiere ganarse la vida manejando, ¿por qué no permitírselo?

Lo único que pedimos a los oficiales locales es que le digan sí a permitir que la gente sirva a sus ciudades. Que no le nieguen este servicio a la gente debido a alguna regulación anticuada—una regulación que puede haber estado diseñada originalmente para proteger a los conductores o pasajeros, pero que hoy existe para preservar un monopolio centenario para unos cuantos privilegiados.

Yo sé que puedo parecer un creyente muy fiero de Uber. También estoy consciente de que algunos han utilizado otra palabra que empieza con “c” para describirme.
Bueno, yo voy a ser el primero en admitir que no soy perfecto, y tampoco lo es esta compañía. Cometemos errores como todos, pero en Uber nos apasiona aprender de ellos. Y la razón por la cual estoy tan orgulloso de lo que hemos hecho—la razón por la que creo tan fieramente en lo que estamos intentando hacer—es porque lo hemos visto funcionar en ciudad tras ciudad.

Hace cinco años, la idea de que pudieras viajar sin problemas de un lado a otro de la ciudad tan sólo con presionar un botón era inimaginable. Y nos hemos enfrentado a mucha resistencia en cada paso del camino. Casi cada vez que intentamos instalarnos en una ciudad, hay una poderosa industria con aliados poderosos que intentan detener el progreso—puede que hayan leído sobre esto en las noticias—que intentan proteger el status quo a toda cosa.

La única razón por la cual no lo han logrado es gracias a ustedes. Es porque siempre hay un puñado de pasajeros y conductores de Uber que están dispuestos a alzarse y llevar peticiones ante sus gobiernos. Y luego se les unen otros más. Y luego otros más. Pronto, hay una comunidad entera de personas que están peleando por conseguir una nueva forma de hacer las cosas que facilita sus vidas.

Todos ellos tienen diferentes razones y diferentes historias. Hemos escuchado de conductores que nos han dicho que lo que han ganado con Uber ha hecho la diferencia entre pagar la renta y que los corran de su casa; entre la bancarrota y pagar las cuentas médicas de un ser querido. Hemos escuchado de gente que no puede pagar un carro o que viven en una colonia donde los taxis y el transporte público no llegan. Nuestros aliados son activistas en la lucha contra el cambio climático; madres que se han vuelto activistas contra quienes manejan borrachos; grupos de veteranos que están buscando nuevas oportunidades para los soldados que regresan a casa. Vienen de las ciudades más grandes del mundo y de sus pueblos más remotos, donde la primera experiencia que algunas personas han tenido con la tecnología ha sido el smartphone que les dan para convertirse en conductores de Uber.

Hoy, el status quo del transporte está roto, y se vuelve cada vez peor. Podemos elegir no hacer nada y un día despertarnos en un futuro en el que nuestras ciudades estarán congestionadas por el tráfico, y podemos seguir debatiendo si hacemos un nuevo tren o una nueva parada del metro.

O podemos aceptar un futuro en el que las compañías como Uber trabajan junto con negocios, gobiernos y ciudadanos para construir el sistema de transporte del siglo XXI. Porque si hemos logrado todo esto en sólo cinco años, imagínense lo que podríamos lograr en los cinco años después de esos. Imagínense una ciudad donde el tráfico avanza sin problemas, incluso en la hora pico (éste es mi sueño). Imagínense una ciudad que recupera el espacio que una vez se desperdició en estacionamientos y los usa para construir parques y escuelas y viviendas. Imagínense una ciudad donde puedes elegir vivir o tener un negocio donde quieras, porque el transporte está a un click de distancia. Y, en un mundo donde la tecnología te puede dar el transporte que necesitas en cinco minutos sin importar en dónde estés, sólo imagina todos los otros bienes y servicios que podrían entregarte un día, de manera rápida y segura con sólo tocar un botón.

En los últimos cinco años, la gente de todos los rincones del mundo le ha dicho sí a este tipo de futuro; sí a la innovación por encima del status quo; sí a tener más trabajos; sí a deshacerse del tráfico; sí a un aire más limpio. Y mi esperanza para los siguientes cinco años es muy simple: que miles de ciudades más—sólo llevamos 300—deje que las personas que viven en ellas tomen esta misma decisión y acepten el mismo futuro.

Es un futuro que imaginaremos juntos, y sé que todos nosotros estamos impacientes de regresar a trabajar y ayudar a las ciudades del mundo a construir un mejor mañana.

Gracias por todo lo que hacen, ustedes son lo que me inspira cada día.